Paradójicamente, uno de los mayores éxitos de Frank Sinatra y, al mismo tiempo, una de las canciones que más detestaba.
"La Voz" solía referirse a ella como "una mierda de canción" o la "peor canción que había escuchado jamás".El famoso tarareo improvisado: El icónico "doo-be-doo-be-doo" del final no estaba en la partitura original. Fue una improvisación de Sinatra durante la grabación.
Aunque se atribuye oficialmente a Bert Kaempfert, la canción ha estado rodeada de acusaciones de plagio. Arrasó en los Grammy: Irónicamente, esta canción que él despreciaba le hizo ganar dos premios Grammy en 1967: Grabación del Año y Mejor Interpretación Vocal Masculina.
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