Hemos de adelantar que al escribir esta nota, nuestro ánimo está golpeado por estas situaciones, en las que nos sentimos identificados con esas sopranos que no pueden luchar contra la maldad de los hombres, y que lamentablemente suceden también en la vida real.
En el universo de la ópera, la tragedia no suele ocurrir por desastres naturales o accidentes fortuitos, sino por la maldad del género humano, tan asimetrico a veces.
Los protagonistas bondadosos suelen guiarse por ideales puros como el amor incondicional, la lealtad y la compasión.
Sin embargo, esta misma pureza se convierte en su mayor vulnerabilidad: su nobleza les impide anticipar la maldad, la manipulación o la crueldad de quienes los rodean.
Y como ejemplo de cuanto decimos, pensamos en Desdémona, victima de la envidia de Yago.
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