Hoy vamos abordar la escena final de La Boheme, con la muerte de Mimí, uno de los momentos más desvastadores y efectivos de la historia de la Ópera, y que al contrario de otros, en éste, Puccini no recurre a la estridencia de la música, sino al silencio absoluto.
CONTEXTO:
La escena se desarrolla en la misma fría buhardilla de París donde Mimí y Rodolfo se enamoraron.
Mimí, debilitada por la tuberculosis, regresa allí porque su último deseo es morir cerca de Rodolfo.
Los amigos bohemios venden sus pocas pertenencias (un abrigo, unos pendientes) para comprarle medicinas y un manguito para calentar sus manos.
Tras un momento a solas donde la pareja recuerda su amor, los amigos regresan.
Mimí se queda dormida pacíficamente y deja de respirar.
Rodolfo es el último en darse cuenta, y la ópera cierra con sus gritos desgarradores desesperados.
Esta ópera no habla grandes y heroícos personajes sino de jóvenes comunes, pobres y vulnerables. La pobreza extrema imposibilita su tratamiento médico, volviendo la tragedia dolorosamente humana y cercana.
El manguito de piel: Este pequeño objeto simboliza el amor puro de los amigos. Musetta y Marcello sacrifican lo poco que tienen para darle un último instante de calor y dignidad a la joven.
La genialidad del final radica en que el espectador ve morir a Mimí antes que los personajes. La tensión estalla cuando Rodolfo nota las caras de sus amigos, comprende lo ocurrido y grita su nombre en agonía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario