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| Pescador de Águilas, remendando Jarcias. |
Hoy es el Día de la "Gente de Mar", y nuestro editor quiere dar un homenaje de reconocimiento a toda esa Gente que con su esfuerzo contribuyen a la economía mundial en un trabajo tan duro y a veces tan poco reconocido, y por lo que las Naciones Unidas decidieron visibilizar.
Pero, siendo además de Águilas y viviendo, no junto al mar, sino practicamente "sobre el Mar" y concretamente del Puerto Poniente, nos habla de un tiempo no tan lejano, en que el mar era un misterio absoluto y sin cables.
Los barcos de pesca partían empujados por la necesidad, desafiando a un Mediterraneo que, en su aparente calma, puede ser tran traicionero como un bravo Océano, no avisaban de sus cambios de humor.
Sin radares, sin partes meteorológicos en tiempo real, ni radios que calmaran el alma, cada salida era un desafío ente la necesidad de "traer pan a su familia", aunque fuese en forma de peces.
Una tormenta repentina convertía las calmadas aguas en un muro insalvable y el regreso, en una moneda al aire.
Al caer la tarde, y ya con la noche amenazando, tiene grabada en su mente las siluetas de las mujeres en el Peñón del Roncaor o en el alto del Castillo oteando el horizonte y buscando ese punto en la inmensidad que les sugiriera que sus hombres estaban de vuelta.
Por esto y por muchas otras cosas, nuestro homenaje a esos heroes anónimos a quienes les pediría: Hablame del Mar, Marinero.
Y nuestro redactor, también enamorado de Gijón, y siempre que lo visita recuerda aquellos momentos ante la "Loca del Rinconín".


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