Especialmente emotiva es la escena "Oh cuante volte, Oh cuante"en el que Julieta sola en su habitación, llora la ausencia de Romeo mientras contempla su vestido de novia para un matrimonio forzado.
Es uno de los momentos más bellos y tristes de toda la historia de la ópera.
Comienza con un solo de trompa sumamente nostálgico que evoca la soledad de la protagonista.
Cuando la voz entra, la melodía parece suspirar.
Bellini escribe frases largas que imitan el llanto, transmitiendo una profunda sensación de aislamiento, indefensión y anhelo herido.
Y además, es una magnífica ocasión para escuchar a nustra admirada Lisette Oropesa.
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