Considerado el "padre" de la polifonía española, su prestigio cruzó fronteras, siendo el primer músico hispano cuya obra se publicó y difundió ampliamente por toda Europa y América.
Se formó como niño cantor en la Catedral de Sevilla bajo maestros como Pedro Fernández de Castilleja.
Ejerció como maestro de capilla en las catedrales de Ávila (1526) y Plasencia (1528-1531), destacando por su rigor y talento.
Se trasladó a Roma y se incorporó como cantor en el coro de la Capilla Sixtina bajo el favor del Papa Paulo III.
Allí refinó su técnica internacional, asimilando estilos de autores como Josquin DesPres
En sus últimos años, regresó a España para ser maestro de capilla en Toledo (1545) y finalmente en Málaga, donde falleció en 1553.
Su personalidad fue descrita como difícil y exigente, lo que le causó conflictos frecuentes con los cabildos de las catedrales.
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