Hemos pensado a veces en cual es, para nuestro criterio, la mejor grabación de la que disponemos, de Frank Sinatra, y no dudamos ni un momento es la respuesta.
Un antiguo LP, CD y posteriormente en vídeo, de una actuación del año 1967, junto a Antonio Carlos Jobim.
Hemos recuperado el LP de nuestra vieja, pero no polvorienta, discoteca para volver a releeer y recordar el texto que figuraba en el mismo, cuando uno de los alicientes al comprar uno de aquellos discos, y posteriormente CD era leer el texto que lo acompañaba, y del que extraemos algunas frases, incluso del propio productor.
El ambiente de extrema suavidad, intimidad y absoluto respeto que se vivió en el estudio de grabación entre ambos músicos, destacando que intentaban "hacerse callar el uno al otro" con delicadeza.
Cornyn describió la música y el ambiente como algo "tierno como una quemadura de sol de dos días en Río". Para explicar por qué decidieron no usar arreglos estridentes, escribió una analogía memorable: "¿Golpear una de sus canciones [de Jobim] en la espalda con un par de trompetas? Sería como lavar cristalería fina en una hormigonera".
Decía de Tom Jobim "Un hombre-niño esbelto y despeinado, que habla en voz baja mientras a su alrededor corre un mundo demasiado rápido. A Antonio no le preocupa el clamor del mundo. Le preocupan más los susurros de su propio corazón."
Sinatra: "No he cantado tan suave desde que tuve laringitis". La propia hija de Frank, Nancy Sinatra, confirmaría años más tarde en sus memorias esa misma atmósfera descrita en el LP, mencionando que en el estudio "Frank y Tone [Tom Jobim] se comunicaban en voz baja, con los ojos, sus sonrisas, sus abrazos y miradas de complicidad".
De aquella sesión de grabación, SOLO PODÍA SURGIR MAGIA.
