Para no desviarnos de nuestra especial dedicación, que es la difusión musical, dentro de la Cultura, y si afinamos aún más la Lírica, hemos querido dedicar algunos capítulos a los finales más impactantes entra las óperas más conocidas. Esos finales que dejan al espectador con lagrimas, a veces contenidas y otras no tanto, y no solo por el dramatismo de la acción, sino también por la belleza de la Voz y la Música.
Y para comenzar, lo queremos hacer con uno que a nuestro editor le conmueve de forma especial, y que es posible que no aparezca en una lista popular, puesto que representa el climáx de la acción que se desarrolla a lo largo de toda la ópera, y para ello, no se puede separar con un solo elemento.
Nos referimos al final de la ópera Manon Lescaut, Sola, Perdida y Abandonada, y vamos intentar situar a nuestro lector en su contexto.
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