Taibo comparte cómo su padre le inculcó la capacidad de asombro y curiosidad, herramientas que le permiten encontrar lo extraordinario en lo cotidiano.
Para él, crecer y envejecer pueden ser trampas, pero conservar la apertura y el deseo de descubrir es clave para vivir con plenitud.
Considera que la juventud es una cuestión de actitud y de mantener el deseo de conocimiento, esperanza y cambio. Relata cómo, a pesar de pertenecer a una generación que intentó transformar el mundo sin lograrlo del todo, no ha dejado de luchar ni de creer en la posibilidad de cambio, aunque sea a pequeña escala.
Y todo ello, sin olvidar que "La Curiosidad mató al gato".
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