Sevilla cuenta con aproximadamente 270 estatuas y elementos escultóricos que forman parte de su mobiliario urbano. Este número incluye no solo grandes monumentos exentos, sino también medallones, placas conmemorativas y figuras decorativas integradas en el paisaje de la ciudad.
Y de entre esas 270 estatuas, hay dos que resultan singularmente curiosas, y ambas por muy distintos motivos.
Empecemos por "El Indio de Kansas City" que al ser de pequeño tamaño y estar en un lado de la Avenida de Kansas City, casi pasa desapercibido.
El Industrial americano, Jesse Clyde Nichols quedó fascinado por Sevilla durante un viaje que hizo por Europa en 1920 y lo hizo de tal forma que decidió recrear su esencia en su proyecto más ambicioso: el Country Club Plaza de Kansas City, considerado el primer centro comercial del mundo diseñado para ser visitado en automóvil.
Nichols era un visionario urbanista que buscaba romper con el diseño industrial gris de las ciudades estadounidenses de la época. Su objetivo era crear un espacio comercial que fuera también una "galería de arte al aire libre".
En Sevilla encontró la inspiración perfecta y aunque Nichols planeó las réplicas de la Giralda y de la Plaza de los Reyes desde los años 20, no pudo verlas terminadas antes de su muerte en 1950. Fue su hijo, Miller Nichols, quien finalmente materializó el deseo de su padre tras visitar Sevilla durante la Feria de Abril de 1966.
El "Indio de Kansas City" (El Explorador) es una réplica de la obra The Scout (1915) del escultor Cyrus Edwin Dallin y fue un regalo oficial del ayuntamiento de Kansas City a Sevilla en 1992, coincidiendo con la Exposición Universal y las bodas de plata del hermanamiento entre ambas ciudades.
Representa a un indio de la tribu Sioux vigilando el horizonte desde su caballo. Su colocación celebra el vínculo iniciado en los años 20.

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