Ayer, de nuevo muchos de nosotros tuvimos la ocasión de disfrutar de una gran tarde y noche de música.
EL ROMANTICISMO DE BRAHMS
Todo el concierto que escuchamos por la tarde, estuvo sin duda impregnado de romanticismo, que culminó con uno de los compositores románticos por excelencia, BRAHMS.
No hay que olvidar que en manos de Brahms, la música de cámara alcanzó una extraordinaria personalidad, siendo este quinteto una de las obras camerísticas de mayor distinción del panorama musical, y su Adagio, quizas compuesto con el pensamiento en su amor imposible: Clara Schuman, nos transmitió una paz y tranquilidad para afrontar lo que vino despues, bien entrada la noche, en LA CARBONERÍA.
En el flamenco existen momentos donde los entendidos dicen que surge el "duende" y los músicos y cantaores se sienten "a gusto".
En el mundo del Jazz, a través de las Jam Session, los músicos se reúnen tras sus actuaciones ante el público para alejarse de las partituras y comunicarse a través de la improvisación musical.
¿Como le llamaríamos a lo que tuvimos la fortuna de vivir por la noche?
En el programa se anunciada como Festival Musical.
Para nosotros, fué simple y llanamente un MARAVILLOSO.
AQUELARRE MUSICAL.
El marco nada tenía que ver con el habitual de la música clásica. Al fondo se escuchaban palmas, quizas por alguna fiesta flamenca paralela, los vasos entrechocaban, los ventiladores emitian mucho mas que susurros, sonaban peticiones de jarras de cerveza, caipiriñas, mojitos, tomate con boquerones, montaditos, cazuelas etc.
A pesar de todo ello, o quizas a causa de todo ello, ALLÍ SURGIÓ LA MAGIA, en el espectáculo de música clásica mas inédito que nos ha tocado vivir.
Desfilaron: Falla, Turina, Bartok, Brahms, Massenet, Danzas españolas, Hungaras, Zingaras, y un largo etcétera.
El piano se tocaba a seis manos, los cellos se compartian entre dos músicos de forma simultanea, los arcos de los violines casi tocaban el techo de chapa, y la noche iba avanzando sin apenas sentirla
¿Que hace una chica como tú en un sitio como este?
Algo así le decía por teléfono a una de nuestras compañera, su hijo, hija o quizas nieta. ¡QUE MAS DA!
¡Esa alegría de vivir de LA DÉCIMA, te está contagiando!. No escuchamos la respuesta, pero suponemos que sería algo así como :
GRACIAS A DIOS POR TODO ELLO.