El poema original se titula «Pues que tú, Reina del cielo» y forma parte de la Liturgia de las Horas, utilizándose frecuentemente como himno de Laudes en festividades de la Virgen María.
¿Quién podrá tanto alabarte
según es tu merecer?
¿Quién sabrá tan bien loarte
que no le falte saber?
Pues que para nos valer tanto vales,
¡da remedio a nuestros males!
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