Juan de Orduña volvía a ponerse tras la cámara y Amparo Rivelles asumía el protagonismo de una película concebida inicialmente para Aurora Bautista.
Sin embargo, el resultado fue muy distinto al esperado. El estilo interpretativo impuesto por Orduña chocó con la personalidad cinematográfica de Rivelles, que acabaría renegando de su trabajo hasta el punto de abandonar el estreno antes de finalizar la proyección.
No hay comentarios:
Publicar un comentario