AL QUE ES VIRTUOSO NO SE LE PERDONA SU VIRTUD.
Hay una incomodidad que casi nadie sabe nombrar: cuanto más das, más fácil es que te lo cobren. Y cuanto mejor te portas, más molestas a quien no se porta igual. En este vídeo vemos por qué ocurre, cruzando tres miradas.
La generosidad que, en vez de unir, te quita valor hasta volverte invisible.
El resentimiento que Nietzsche describió en La genealogía de la moral: no se perdona la virtud porque le recuerda al otro lo que él no llegó a ser.
No es un vídeo para sentirte víctima. Es para ver el mecanismo y dejar de alimentarlo.
Una pregunta para llevarte:
¿en cuántas relaciones llevas tiempo siendo una función, en vez de una persona?
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