En las Navas de Tolosa se enfrentó una coalición cristiana encabezada por Alfonso VIII de Castilla contra el poder almohade de al-Nasir.
Tras la batalla, la presión cristiana aumentó y se abrieron posibilidades de avance hacia el sur, facilitando lconquistas inmediatas como Úbeda y Baeza y, a medio plazo, el progreso que culminaría en el gran avance castellano en Andalucía.
En el plano europeo, la batalla tuvo un valor de cruzada y de prestigio internacional para los reinos hispánicos.
También mostró que la cooperación entre distintos reinos cristianos podía ser eficaz, y proyectó hacia Europa la imagen de una frontera peninsular capaz de frenar al poder almohade.
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