Schumann dejó sus estudios de derecho, con la intención de seguir una carrera como virtuoso pianista. Su maestro Friedrich Wieck le había asegurado que podría convertirse en el mejor pianista de Europa, pero una lesión en la mano terminó este sueño y centró sus energías musicales en la composición.
Se casó con la hija de Wieck, Clara, después de una larga y dura batalla legal con el padre.
Clara era una pianista y prodigio musical consolidada. Clara y Robert también mantuvieron una estrecha relación con el compositor alemán Johannes Brahms.
Pero a pesar de la gran calidad de Robert, su vida habría sido muy distinta de no haber encontrado una "Gran Mujer".
Sus historiadores aseguran que habría tenido un destino musical muy limitado, una difusión practicamente nula de sus obras así como un colapso mental más temprano.
Fue Clara quien lo presionó constantemente para que expandiera su horizonte más allá del piano. Sin su influencia, es muy probable que Schumann nunca hubiera dado el salto a componer sus cuatro famosas sinfonías o su célebre Concierto para piano en la menor.
Clara no solo fue su esposa, sino su principal motor creativo, su intérprete indispensable y la guardiana de su legado histórico.
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