Para evitar ser desmantelado por las prohibiciones estatales, el toro de Osborne tuvo que renunciar a su propio nombre y redefinir su estatus ante el Tribunal Supremo.
Explora la fascinante historia de Manolo Prieto, la hazaña de ingeniería que supuso montarlos en los cerros y cómo el anuncio más famoso de España se salvó perdiendo la marca.
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