Tras la caída del reino visigodo, Egilona, viuda de don Rodrigo, fue conducida a Sevilla.
Allí despertó el amor de Ab-del-Azziz Ben Musa y terminó convirtiéndose en su esposa, adoptando el nombre de Ommalissan.
Pero para quien había sido reina, aquella nueva posición no parecía suficiente.
Una conversación en el Alcázar, un collar convertido simbólicamente en corona y una denuncia enviada a Damasco desencadenarían un trágico desenlace.
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