Tuvo un modesto debut en los cafés-concert del barrio parisino de Ménilmontant a finales del siglo XIX. Cuando en 1914 estalló la Primera Guerra Mundial, Chevalier se enroló durante su servicio militar.
Le alcanzó la metralla en la espalda en las primeras semanas de combate y fue hecho prisionero de guerra en Alemania durante dos años.
En 1916 fue liberado gracias a la intervención del rey Alfonso XIII de España.
Fue el gran embajador de la cultura francesa en el mundo, un icónico artista que unió el encanto del cabaré parisino con la época dorada de Hollywood. Con su inseparable sombrero de paja (canotier), su eterna sonrisa y un acento francés exagerado de manera intencionada, personificó al dandi galante, alegre y sofisticado durante más de medio siglo.
Gigi, dirigida por Vincent Minnelli, es probablemente su película más recordada. Su interpretación del anciano y sabio bon vivant Honoré Lachaille es magistral. Dejó para la posteridad la mítica canción "Thank Heaven for Litt
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