En la partitura original, el clarinete debía hacer un trino seguido de una escala ascendente de 17 notas, escrita de manera discreta y sin indicación de glissando.
Durante los ensayos previos al estreno de 1924, Ross Gorman, el clarinetista principal de la banda de Paul Whiteman, decidió “gastarle una broma” a Gershwin y tocó esa escala con un glissando exagerado y muy “jazzy”, estirando las notas y añadiendo un efecto de lamento.
Gershwin fue todo lo contrario a enfadarse: le encantó el efecto. Le pidió a Gorman que lo hiciera igual en el concierto y que, de hecho, le diera aún más carácter de “lamento” o “queja” jazzística.
En el estreno, el 12 de febrero de 1924 en el Aeolian Hall de Nueva York, ese glissando inicial “electrizó” al público y se convirtió inmediatamente en uno de los gestos musicales más reconocibles del siglo XX.
No hay comentarios:
Publicar un comentario