En él se capturó a un Chuck Berry en la cima absoluta de sus poderes físicos y musicales.
Para finales de 1972, la carrera de Chuck Berry estaba viviendo un resurgimiento masivo e inesperado. . El ambiente en el auditorio de Hofstra estaba completamente cargado de euforia juvenil.
A diferencia de otras giras donde Chuck Berry contrataba músicos locales improvisados de última hora, para esta legendaria presentación en Hofstra contó con una banda de acompañamiento fija y sumamente compenetrada: Los hermanos Baldori y "The Woolies".
Al arrancar la canción, la nitidez con la que Chuck Berry ejecuta el que es considerado el riff de apertura más famoso del rock no se guardó nada; la energía del público estalló desde el primer segundo.
A sus 45 años, Berry demostró una agilidad envidiable.
Recorrió el escenario de lado a lado agachado sobre una sola pierna (su famoso paso del pato) mientras seguía tocando solos impecables sin perder el ritmo.
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