El cardiólogo habla del síndrome del corazón roto, una respuesta del corazón ante un impacto emocional intenso. Puede aparecer tras una discusión, un enfado o una pérdida, y sus síntomas pueden parecer los de un infarto: presión en el pecho, fatiga y alteraciones en la contracción del corazón, aunque las arterias estén sanas.
Rojas recuerda que las emociones negativas, la tristeza y la soledad también pueden afectar a la función cardiaca a largo plazo. Por eso, cuidar el corazón no solo implica comer bien, hacer ejercicio y descansar: también significa rodearnos de las personas que queremos, aprender a abrazar, priorizar lo importante y recordar que estamos hechos para querer.
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