La situación es desesperada:Manrico (el trovador y amor de Leonora) ha sido capturado.El Conde de Luna (rival de Manrico) lo ha condenado a muerte.Leonora acude al palacio donde Manrico está prisionero para suplicar por su vida.
Leonora se arrodilla ante el Conde. Llora y le ruega que la mate a ella, pero que perdone a Manrico.
El Conde se niega rotundamente, ciego de celos y odio.
Al ver que el Conde no cede, Leonora toma una decisión extrema. Le ofrece su mano a cambio de la libertad de Manrico.
El Conde, obsesionado con ella, acepta feliz.
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