Era meterse en un pequeño mundo con sus propias reglas, muchas de las cuales hoy serían motivo de multa, denuncia o cierre inmediato.
Suelos llenos de servilletas y colillas, humo pegado al techo, tragaperras devorando nóminas, niños haciendo recados imposibles, camareros cobrando en sobres, perros bajo las mesas y una sensación constante de caos que entonces parecía completamente normal.
Lo más fuerte de este tema no es solo recordar esas escenas, sino darse cuenta de hasta qué punto formaban parte de la vida cotidiana de millones de personas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario