La música y los pasos se popularizaron por toda Europa central durante el siglo XIX.
El término proviene de la palabra alemana Schottisch, que significa "escocés". En Viena se pensaba equivocadamente que el baile procedía de Escocia.
En esa primera noche se le conoció bajo el nombre de "polca alemana".
El pueblo madrileño absorbió rápidamente este ritmo de salón y lo transformó por completo.
Las clases populares, especialmente los conocidos como chulapos, lo adoptaron como propio.
Pasó de los palacios reales a las verbenas populares de barrios tradicionales como Lavapiés o Malasaña.
El instrumento clave para su difusión callejera fue el organillo, que fijó el ritmo lento y marcado que se baila hoy en día.
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