Mientras ensayaba la icónica coreografía de la canción principal, Elvis se deslizó por un poste y, al golpearse accidentalmente, se le soltó una funda (o corona) de porcelana de uno de sus dientes frontales. En lugar de tragarla simplemente, la pieza se desvió por la tráquea y se alojó en su pulmón derecho.El procedimiento fue delicado porque debían pasar instrumentos por su garganta, lo que ponía en riesgo sus cuerdas vocales. De hecho, el coronel Parker, su mánager, estuvo sumamente preocupado por si este percance terminaba con su carrera como cantante.
Como agradecimiento, Elvis dejó una nota escrita al personal del hospital en la que decía: "Cuando entré estaba todo 'shook up' (conmocionado), pero me voy queriéndolos".
Lógicamente, y ante esta efemérides, se hace obligatorio recordar aquella escena que provocó el accidente y escuchar asímmo "All shook up".
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