La ROSS presenta su programación para esta semana, con el nombre de "Tragedia y Enigma" y aún desconociendo los reales motivos de ese título, y no podemos estar más de acuerdo con ese título.
La Sexta de Mahler es una obra con una carga dramática excepcional: termina de forma inequívocamente trágica y, al mismo tiempo, conserva una ambigüedad estructural y expresiva que la hace difícil de interpretar de manera única.La Sexta no se deja reducir a una lectura simple: no es una sinfonía narrativa en sentido literal, sino una red compleja de ideas musicales, filosóficas y emocionales.
Y, como muestra de todo ello, hemos elegido por nuestra parte, hemos elegido su tercer movimiento Andante moderato, por su carácter lírico, melancólico y contemplativo que ofrece un respiro de paz en medio de la tensión trágica general de la obra.
Mahler lo describió como un "alma absorta", con hermosas melodías nostálgicas que contrastan con la agresividad de los otros movimientos.
Leonard Bernstein admiraba profundamente la Sexta Sinfonía de Mahler, viéndola como una obra de gran complejidad emocional y profética, que reflejaba la lucha interna del compositor pese a su aparente felicidad vital en el momento de su creación. La dirigió con intensidad en varias grabaciones icónicas, como con la Filarmónica de Viena, que es la sugerimos escuchar para adentrarnos en esta Tragedia y Enigma.
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