Durante la década de 1950, su imponente presencia física y su prodigiosa voz lo convirtieron en un fenómeno de masas. Desafortunadamente, Lanza batalló constantemente con problemas de peso y una salud frágil acentuada por dietas extremas, falleciendo por una embolia pulmonar
Leyendas de la ópera posterior como Luciano Pavarotti, José Carreras y Plácido Domingo declararon públicamente que Mario Lanza fue su máxima inspiración de la infancia y la razón por la que decidieron convertirse en tenores.
El mítico director musical italiano Arturo Toscanini llegó a asegurar sin titubeos que Mario Lanza poseía "la voz más grande del siglo XX".
No hay comentarios:
Publicar un comentario