La producción en Broadway se mantuvo ininterrumpidamente en cartelera durante casi 18 años (un total de 7,485 funciones), despidiéndose finalmente de los escenarios el 10 de septiembre del año 2000.
Al terminar la melodía, Lloyd Webber estaba tan asustado de haber plagiado inconscientemente a Giacomo Puccini (debido al inconfundible aire de ópera italiana del tema) que le tocó la pieza a su padre, el compositor William Lloyd Webber, para que le diera su opinión. Su padre le respondió: "Suena a diez millones de dólares"
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