¿Qué pasó con el Biscúter, aquel diminuto coche que llegó a convertirse en uno de los símbolos de la España de posguerra?
En una época marcada por la escasez, las restricciones y una población que difícilmente podía permitirse un automóvil convencional, apareció una máquina extremadamente sencilla que prometía poner a España sobre cuatro ruedas.
Era tan básico que sus primeras versiones ni siquiera disponían de marcha atrás: con su reducido peso, moverlo manualmente podía ser parte de la solución. Precisamente esa extrema simplicidad fue una de las claves de su éxito en un país donde comprar un automóvil seguía siendo un lujo.
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