La Exposición Universal de 1992 recibió 41,8 millones de visitas en 176 días. Hoy la Isla de la Cartuja bate récords como parque tecnológico, pero lo que la Expo prometió ser —un lugar público, abierto a todos— se fue convirtiendo en oficinas, parcelas en venta y edificios cerrados. Recorremos sus capas: el monasterio donde reposaron los restos de Colón, la fábrica de loza de Charles Pickman y sus hornos de botella, la corta del Guadalquivir que creó la isla, la pelea entre Olivencia y Pellón, el incendio del Pabellón de los Descubrimientos, la noche de clausura y la factura que dejó AGESA al Estado.
Y qué fue del Pabellón de España, del Canal de los Descubrimientos, de Isla Mágica y de Curro.
Pero tras la Expo, nos han quedado muchas cosas para Sevilla,
Gran parte de los antiguos pabellones de la Expo se han reconvertido en el parque científico y tecnológico PCT Cartuja, además de albergar sedes universitarias de la Universidad de Sevilla, como la Escuela Técnica Superior de Ingeniería (ubicada en el antiguo Pabellón de América), Parque Temático, Grandes Recintos escénicos, El Centro Andaluz de Arte congtemporaneo etc.
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