Fue pionero en el desarrollo de un estilo musical que quedó íntimamente ligado al nacionalismo checo. Por ello, se lo reconoce en su país de sus orígenes, como el padre de la música checa.
Tras varios años en que recorrio muchos paises y coincidió con compositores como Liszt decidió buscar su futuro musical en Praga: «Mi casa se ha arraigado en mi corazón tanto que sólo aquí puedo encontrar la satisfacción real.
Dentro de su ciclo de poemas sinfónicos, queremos destacar el segundo de ellos, que narra musicalmente el curso del río Moldava (Vltava) desde su nacimiento en las montañas bohemias hasta su paso por Praga.
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