A veces, la oración no se compone de palabras hermosas y cuidadosamente elegidas.
A veces, es simplemente un grito crudo y desesperado del alma que se dirige a su Creador desde lo más profundo del dolor, el agotamiento o un asombro abrumador.
En este video especial, dejamos el violín a un lado por un momento para compartir algo increíblemente poderoso: una voz ortodoxa griega solitaria y profundamente emotiva en oración.
En la tradición bizantina, un cantor solista (psaltis) no canta para interpretar; canta para llorar ante Dios.
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