En nuestro nuevo vídeo «Bienvenida 2.0», el musicólogo Rafael Ferrández de Larrinoa presenta una de las cumbres del repertorio sinfónico coral del siglo XIX: "A diferencia de otros réquiems de su tiempo, el de Dvorák no fue compuesto para el uso litúrgico, ni como reacción a la muerte de un ser querido, ni tampoco como homenaje póstumo a una figura concreta. Para rastrear su razón de ser, conviene mirar en una dirección totalmente distinta: la exuberante escena coral británica de finales del siglo XIX".
El Réquiem op. 89 de Antonín Dvořák (1890) es una monumental obra coral-sinfónica dividida en dos partes, con 13 movimientos, que combina textos litúrgicos católicos con una profunda carga lírica y romántica, influida por el folclore bohemio y el estilo sinfónico de Brahms y Wagner. Para todos quienes no podemos asistir personalmente a este gran concierto en el Auditorio Nacional, sugerimos esta bella interpretación en el marco de la Catedral de Chartres.
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