En Grecia, se captura a menudo con trampas prohibidas.
En Galicia, noroeste de España, hay grandes plantas de procesamiento de pescado que cortan, congelan y preparan pulpos para el mercado internacional. La captura está sujeta a estrictas regulaciones, ya que las poblaciones naturales disminuyen rápidamente.
Una empresa planea criar pulpos en acuicultura. Pero el proyecto enfrenta fuertes críticas de ambientalistas y por ahora ha sido detenido. La cría de pulpos es ecológicamente cuestionable, también desde el punto de visto ético: los animales son altamente inteligentes y sensibles y sufren estrés en cautiverio. Además, su dieta basada en carne sobrecarga los ecosistemas marinos y contradice la idea de una acuicultura sostenible.
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