Ese mismo día, Charles de Gaulle pronunció en el Hôtel de Ville su célebre discurso: «¡París ultrajada, París rota, París martirizada, pero París liberada!».
París, París, despierta,
ya se escucha tu canción;
París herida y valiente,
vuelve a latir tu corazón.
París, París liberada,
liberada por tu valor;
sobre tus plazas resuena
la libertad como un clamor.
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