Y sin embargo, la luna brilla exactamente como brilla una luna real detrás de una nube. El río sostiene un reflejo tan preciso que parece capturado, no pintado. Cada aguja de cada iglesia está exactamente donde estaba. Cada ventana lejana tiene su propia chispa de luz.
Esto es Vista de Dresde a la Luz de la Luna, pintado por el noruego Johan Christian Dahl en 1839. Y el mismo año en que terminó este cuadro, en París, se presentó al mundo el daguerrotipo: el primer proceso fotográfico de la historia.
Mientras Europa celebraba que una máquina podía por fin capturar el mundo tal como era, un pintor noruego en Dresde llevaba casi veinte años haciéndolo a mano.
No hay comentarios:
Publicar un comentario