Mientras el gobernador de la Alcazaba pactó de forma pragmática para salvar a los suyos, Hamet el Zegrí se atrincheró en el castillo de Gibralfaro hasta que las fuerzas físicas de sus soldados se agotaron por completo.
Debido a esta tenacidad inflexible, los conquistadores lo excluyeron de los perdones generales y vendieron a casi toda la población malagueña como esclava.
No hay comentarios:
Publicar un comentario