Nuestros compañeros María Rosa y Pascual, aceptarán la invitación de ese Noray en el Puerto de Levante, e irán por unos días a rodear la maroma de sus vidas para sentir la seguridad que les brinda en ese Puerto Seguro, tal como él mismo describia recientemente en sus particulares y personales RR.SS.
Hoy, revisando antiguas fotos, me encuentro ésta de la Navidad de hace ya veinte años, con un simple Noray en primer término, y posiblemente lo imaginé ¿Quién sabe?, pero el Noray comenzó a hablarme con estas palabras, que quizás solo fueran pensamientos o ensoñación.
No llevo aquí demasiados años, y no soy el mismo que tú contemplabas en tu niñez, pero mantengo vivo el recuerdo de otros que me precedieron y que desaparecieron a causa de la herrumbe, convierténdome yo en su interlocutor.
Entretanto, he visto cambiar el color del mar, la huida de los peces, el ritmo de este puerto y te puedo hablar de cuando los barcos, de vapor y veleros, que tu llamabas “pailabotes”, tensaban sus cabos en mi entorno mientras cargaban mármol, esparto, mineral de unos trenes que se acercaban tanto que parecian a veces chocar contra mi.
He visto al María Ramos llevando emigrantes con lagrimas, tantas como dejaban en tierra buscando un poco de prosperidad en Barcelona, o en alguna de las escalas, y que viajaban junto con mercancías y ganado, mientras tú y tus amigos observabais curiosos y emocionados.
Y, por supuesto, te recuerdo a ti, aprendiendo lo que sería una consigna en tu vida. Que en Águilas tienes tu puerto seguro y que yo siempre estaré dispuesto para servirte de amarre. Cuando quieras, VEN Y AMARRA.
Y proponemos recrearnos con aquellos años en que La Luna Llena de Agosto llenaba de "BUENA MÚSICA" el Castillo de San Juan.


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