¿Qué ocurre cuando un personaje de ópera ya no tiene a quién recurrir?
Reza.
Desde Orfeo de Monteverdi hasta Jenůfa de Janáček, las plegarias de la ópera han cambiado de destinatario: primero los dioses antiguos, después el Dios cristiano y, finalmente, una figura que aparece una y otra vez: la Virgen María.
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