Todos los de nuestra generación seguro que recuerdan cuando en aquella época, los fieles ibamos a la cartelera parroquial, un sistema por el que los obispos publicaban su veredicto moral sobre los estrenos, para comprobar qué películas tenían permitido ver sin cometer pecado, y comprobábamos según la siguiente numeración.
1: Adecuada para todos (o niños): Películas blancas, familiares y completamente inofensivas según la moral de la época.
2: Jóvenes o adolescentes: Cintas tolerables para muchachos, habitualmente con supervisión, libres de pasión carnal o dobles sentidos.
3: Adultos: Películas aptas solo para mayores de edad, que podían contener dramas humanos complejos pero que no desafiaban frontalmente la doctrina.
3R (Adultos con reparos o reservas): Una de las más famosas. Significaba que la película tenía "valores artísticos" o abordaba temas serios, pero rozaba el límite de lo moralmente aceptable. Exigía un criterio formado para no "caer en tentación" o confusión ideológica.
4: Gravemente peligrosa o Prohibida
Evidentemente, la imagen de Silvana Mangano y su Bayón, encasillaba a la película en un
4-Gravemente Pêligrosa.
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