Publicación remitida por nuestro compañero Pascual.
Hace tan solo unos dias, el odontólogo nos preguntaba donde habíamos pasado las vacaciones y me pidió detalles del lugar, situación geográfica exacta etcetera, dudando en ese momento entre si decirle que la falta "culturilla" o extenderme como embajador de Águilas, y eso fue lo que hice, con una explicación más escueta aunque mis pensamientos volaban hacia un texto que podría haber sido así.
En Águilas, tenemos una playa, Los Coceores, aunque también se le conoce como Cala Cerrada, ( o quizás sea al revés) que sirve de Unión entre Murcia y Almería, con unas formaciones de roca amarilla, que le da su composición de conchas marinas fosilizadas y en las que el viento dibuja cuevas y formas caprichosas, como ningún escultor puede llegar nunca a hacer.
Siempre hemos pensado que allí es exactamente el lugar donde, no solo el mar, sinó también la cultura, funde a Murcia con Andalucía, puesto que la Naturaleza no entiende de mapas sino de Sentimientos, y podemos asegurar que los peces que allí existen, cada vez menos, no entienden en que lugar se encuentran.
Así es, de forma general El Mediterraneo, un mar que Une, y donde no solo nuestra niñez, sino nuestra madurez, ya casi vejez, sigue jugando en sus playas.

3 comentarios:
Derramando sentimientos cada vez que surge una oportunidad. Cuando las experiencias son gratificantes, cuesta trabajo reprimirlas, se hace necesario compartirlas y al evocarlas surge la felicidad, actualizado el pasado que lo hace presente.
Es lo que hace un “enamorado” de “su” MEDITERRÁNEO.
Mento
Querida Mento, tú has tenido ocasión de ver las bellezas que encierra mi pueblo, que por otra parte me produce tanto dolor por otras cuestiones. Pienso que, al igual que en su momento tuvimos ocasión de enseñartelo y que lo vivieras in situ, aunque en estancias breves, las emociones son para compartirlas, tanto como nunca olvidar de decir y repetir "Te quiero" a la persona amada. Solo que en mi caso y con tantos recuerdos y vivencias de tiempos felices alrededor de Águilas, la cosa resulta muy fácil. Solo es cuestión de quitar las cadenas y dejar que el corazón hable. Por cierto, tanto María Rosa como yo, te queremos, querida (valga la redundancia) amiga.
Efectivamente, son preciosos recuerdos que, sin esfuerzo, quedan prendidos en la memoria.
Gracias por vuestro cariño.
Mento
Publicar un comentario