"Bajo tu misericordia nos acogemos, Theotokos; hacia ti dirigimos nuestra mirada en las tribulaciones; no desprecies nuestras lágrimas en nuestra súplica por nosotros; sino que nos acojas ahora, tú que siempre te gozas con Dios".
Esta melodía es un bálsamo espiritual. No te exige nada; simplemente infunde gracia en tu espíritu cansado. Al escucharla, imagina a la Santísima Virgen cubriéndote con su omoforión (velo sagrado), protegiéndote de toda tristeza y ansiedad.
Deja que este himno sagrado te llene hoy de Luz.
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