Estar presente y conectado, aunque sea por unos minutos, puede ser más efectivo que pasar horas juntos sin verdadera atención.
Invita a los padres a observar los “malos comportamientos” como señales de una batería baja, más que como desafíos a la autoridad.
La entrevista nos deja aprendizajes aplicables: la importancia de la conexión intencional, la necesidad de reconocer y responder a las señales emocionales de los niños, y el valor de pequeños gestos cotidianos para fortalecer el vínculo familiar.
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