El motivo inicial del acorde de Tristán se entrelaza a lo largo del preludio de la ópera, lo que la ha caracterizado como "deseo hecho música".
El deseo es, sin duda, el tema central de Tristán e Isolda: es la esencia de la historia de amor entre ambos. En la vida terrenal, este amor no solo queda insatisfecho, sino que termina trágicamente.
Sin embargo, a nivel metafísico, el amor se celebra como pocas veces antes: mientras Isolda sostiene al difunto Tristán en sus brazos, canta una de las canciones de amor más sensuales jamás escritas.
Su "Liebestod" (literalmente "amor-muerte") es una purificación de todo lo terrenal; una glorificación de la unión extática con el amado. Waltraud Meier, una de las intérpretes wagnerianas más eminentes del mundo, rebosa de fervor y devoción al cantar la pieza.
Los miembros del coro, de pie detrás de ella, observan a la magnífica mezzosoprano con la respiración contenida.
No se pudo encontrar una interpretación vocal más conmovedora. Tanto si eres amante de Wagner como si no: ¡disfruta de estos dos hitos de la historia de la música!
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