Destacan principalmente sus óperas (calificadas como «dramas musicales» por el propio compositor) en las que, a diferencia de otros compositores, asumió también el libreto y la escenografía.
Su ópera Tristán e Isolda se describe a veces como punto de inicio de la música académica contemporánea.
La influencia de Wagner se extendió también a la filosofía, la literatura, las artes visuales y el teatro.
Hizo construir su propio teatro de ópera, el Festspielhaus de Bayreuth, para escenificar sus obras del modo en que él las imaginaba y que contienen diseños novedosos.
Allí tuvo lugar el estreno de la tetralogía del Anillo y Parsifal, donde actualmente se siguen representando sus obras operísticas más importantes en un Festival anual a cargo de sus descendientes.
Momentos como la "Cabalgata de las Walkirias" El Coro de los Peregrinos o el "Liebestod" son icónicos por su poder dramático y popularidad mundial.
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