La cantante tuvo que cancelar muchas fechas de su gira debido a sus problemas de garganta.
La operación tuvo como objetivo detener un sangrado recurrente provocado por un pólipo benigno en su laringe. Esta condición se debía a la presencia de vasos sanguíneos inestables en sus cuerdas vocales, los cuales se rompían con facilidad ante el esfuerzo vocal. Tras un estricto periodo de reposo absoluto y rehabilitación vocal, Adele logró una recuperación total.
Su gran reaparición en los escenarios ocurrió pocos meses después, en febrero de 2012, durante la gala de los Premios Grammy, consolidando el éxito histórico de su álbum 21.
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