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jueves, 5 de noviembre de 2026

EL REGRESO DEL INFIERNO DE UNOS HEROES

No vamos a entrar en la eterna discución sobre la conveniencia o no, del envío de soldados españoles a luchar junto a Alemania para luchar contra el Comunismo, puesto que a lo largo de los años ya se ha escrito mucho sobre aquel hecho, pero sí queremos hacerlo sobre el regreso de aquellos "Heroes" que allí fueron o por convencimiento como voluntarios,  u obligados.

Lo cierto es que hace ahora 83 años en que aquellos hombres volvieron a España, concretamente el 3 de Noviembre de 1943 y lo hicieron, casi a escondidas y de forma muy distinta a los honores con los que salieron, como se describió en su momento con estas frases.

Los soldados emprendieron un viaje de vuelta sumamente penoso. Subieron a trenes de mercancías y ganado en el Frente Oriental, exhaustos tras dos años de frío extremo, desnutrición y combates implacables (como la cruenta Batalla de Krasny Bor) durmiendo en agujeros en la nieve. Con el fusil pegado al cuerpo para que el aceite no se congelara. Con sabañones que se convertían en amputaciones. La Compañía de Esquiadores cruzando el lago Ilmen a pie, a -50º, para rescatar a alemanes cercados. 

Llegaron con uniformes deshechos, botas remendadas con alambre, enfermedades crónicas y una media de 20 kilos de peso menos. 

Franco no organizó desfiles nacionales masivos en Madrid ni acudió a recibirlos, pues quería evitar a toda costa provocar a los Aliados. Sin embargo, a nivel local y popular —a medida que los trenes cruzaban la frontera por Irún y avanzaban hacia distintas ciudades— la población se volcó con ellos. Se oficiaron misas multitudinarias (como en la Basílica del Pilar en Zaragoza) y los pueblos recibieron a sus vecinos con enorme alivio y celebraciones espontáneas.

A pesar de ese regreso, fueron muchos quienos no quisieron hacerlo, lo que quedó de la División Azul,   y continuar allí luchando, hasta que fueron hechos prisioneros en el Gulag,  pudiendo volver a España en el año 1954 tras la muerte de Stalin, y a aquellos sí se les recibió con todos los honores, a la llegada del  buque Semiramis al puerto de Barcelona, cuando ya España estaba aliada con EE.UU.

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