Esta vibrante pieza, de inspiración danzante, destaca por su carácter alegre y las exigencias técnicas que impone al violinista, poniendo de manifiesto el genio de Bach en la escritura polifónica para un solo instrumento.
Bach tituló sus obras para violín "Sei Solo", y esta partita ejemplifica su enfoque innovador para el violín solo, anterior a esfuerzos similares de otros compositores como Biber.
El Preludio fue posteriormente reutilizado en las cantatas BWV 120a y BWV 29, lo que pone de manifiesto su versatilidad
No hay comentarios:
Publicar un comentario