Tras el Motín de Aranjuez (marzo de 1808), Fernando VII había sido proclamado rey después de forzar la abdicación de su padre, Carlos IV.
Napoleón, que ya tenía tropas en el interior peninsular, anunció que venía a Madrid para reafirmar la alianza y “reconocer” a Fernando, lo que hizo que el joven monarca saliera a su encuentro el 10 de abril, primero hacia Burgos, luego hacia Vitoria y finalmente hacia Bayona.
En Bayona, Napoleón presionó tanto a Carlos IV como a Fernando VII para que renunciaran a la corona, logrando lo que se conoce como las “Abdicaciones de Bayona” (primeros días de mayo de 1808).
El emperador impuso a su hermano José Bonaparte como nuevo rey de España, mientras Fernando era retenido como prisionero en Francia, de donde no regresó a España hasta 1814, tras la derrota y caída de Napoleón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario